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Maranchón ya existía en tiempos de la reconquista. En el siglo
XV estuvo bajo el señorío de los La Cerda, grandes duques
de Medinaceli. Durante el siglo XVIII este pequeño lugar fue tomando
incremento en su actividad comercial y aumentando progresivamente su número
de habitantes. Solicitó ser eximida de la jurisdicción de
la villa Soriana, consiguiéndolo en 1769, mediante cédula
de Carlos III que le concedía el título de villa por sí,
pudiendo ostentar justicia propia y colocando de inmediato una horca en
el cerro del Llano y una picota con una cruz de hierro y cuatro escarpias,
en el lugar denominado Las Heras.
En general la población comenzó a dedicarse por entonces a
la trata del ganado, muy especialmente al mular, recorriendo los lugares
más diversos de España, con sus mercaderías y reuniendo
grandes cantidades de dinero, que muchos aplicaron en construir grandes
casonas en su pueblo.
En su término nace el río Tajuña, que se va rehundiendo
en un vallejo al sur del pueblo.
¿Qué Visitar?
La iglesia parroquial es obra moderna, del siglo XVIII, y presenta fuertes
y cerrados muros de mampostería, con alta torre a poniente rematada
en capitel metálico.
A poniente de la villa se levanta la ermita de Nº Sª de los Olmos,
patrona de Maranchón. Dice la leyenda que en el año 1114 cuando
la reconquista a los moros, se apareció la Virgen encima de una sabina.
El antiguo santuario fue reconstruido en el siglo XVIII, levantando el que
ahora existe, con una torre rematada en gracioso capitel de reminiscencias
orientales.
Un paseo por su caserío nos da idea del esplendor pasado al contemplar
sus casonas grandes, de buena construcción y con todas las comodidades. |
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